La provincia de Río Negro, junto
con Neuquén, marca el comienzo (de norte a sur) de lo que se conoce
como la Patagonia. Este nombre deriva del gentilicio patagón, con
el que se designaba a los pueblos aborígenes que la habitaban.
Se cree que este nombre hacía referencia al tamaño de las
huellas observadas por los hombres que conformaron la expedición
de Magallanes en 1519. Los antiguos habitantes de esta provincia eran
los tehuelches: grupo indígena nómade y cazador. Bajo la
influencia araucana, se fusionaron los puelches, picunches, vuriloches
y otras tribus provenientes de Chile.
La integración y desplazamiento de estos pueblos se logró
con la Conquista del Desierto, que dio como resultado la formación
de la Gobernación de la Patagonia. Actualmente, el área
que corresponde a la cuenca del río Negro es la más poblada
de la Patagonia. Entre las ciudades que más han crecido y cobrado
importancia en las últimas décadas, prevalecen Viedma y
San Carlos de Bariloche. También la zona que se conoce como el
Alto Valle (abarca la confluencia de los ríos Limay y Negro, y
el valle superior de este último) viene desarrollándose
a grandes pasos desde hace unos años. La provincia de Río
Negro es zona de agricultura intensiva, fundamentalmente frutihortícola,
que se desarrolla en unos verdaderos oasis agrícolas. Por contar
con los ríos más importantes de la Patagonia (Limay, Neuquén
y Negro) es que hay varias centrales hidroeléctricas, entre ellas
el conocido complejo de El Chocón?Cerros Colorados.
El paisaje rural está dominado por plantaciones de frutales separadas
por álamos. Entre las parcelas, delimitadas por los árboles,
están los canales de riego, sin los cuales esta región no
podría subsistir. En las ciudades todo gira en torno de la actividad
frutihortícola: la explotación, el empaque, la comercialización
y la elaboración de los productos derivados, como los jugos. El
cultivo de la vid también tiene su grado de importancia: las bodegas
rionegrinas colocan a la provincia en el tercer lugar como productora
de vino del país. Y no hay que dejar de lado, en el rubro alimentos,
la elaboración de chocolates. En Bariloche, los establecimientos
dedicados a esto tienen un gran reconocimiento a nivel nacional e incluso
internacional. Todos los turistas que llegan a esta ciudad han oído
hablar de sus chocolates y no pierden la oportunidad de probarlos. |